Piparaiso…
Sexto día en Pipa la llegada fue de noche y eso no nos permitió tomar dimensión de la belleza que se escondía detrás de cada rincón que nos fue mostrando el sol de Pipa… Su playas…son tan distintas ninguna se parece a otra, su gente tan particularmente relajados despreocupados solo la velocidad de atender y estar atentos al supuesto de que seas un cliente. Variedad, manos y pies de piel gruesa, surcos profundos en la caras que buscan en la mirada del que llega. Ojotas, ropa cómoda y fragancias naturales, no hay perfumes importados, ni texturas suaves, el rígido Y rústico algodón que envuelve la piel curtida del pipense.


